Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la economía naranja representa más del 3.4% del PIB en Colombia, su crecimiento anual promedio es de 5.5%, con el mayor peso en el sector audiovisual (43.2%).
La economía naranja se está estableciendo como uno de los principales pilares de las autoridades colombianas. El presidente Iván Duque, coautor con Felipe Buitrago de Economía Naranja: Una Oportunidad Infinita, busca invertir, con su gobierno, alrededor de 360,000 millones de pesos en un nuevo plan cultural e innovador. El ambicioso proyecto busca hacer que las industrias creativas pasen de representar el 3.4% del PIB nacional actual al 6.8% de este en 2022.
Además, la reciente aprobación del Decreto 1669 por el Presidente Duque continúa este marco de facilitar una generación de empresas relacionadas con la economía del conocimiento a través de exenciones de impuestos durante siete años.
Según algunos índices, el puntaje de Colombia en la protección de los derechos de propiedad intelectual ha aumentado de 1.216 puntos desde 2015, hasta 6.3 puntos en 2019. Actualmente ocupa el puesto 63 de 129 países en el mundo y el octavo lugar a nivel regional.
Además, las políticas públicas de la economía naranja deberían centrarse, en invertir más en la protección de la propiedad intelectual y en eliminar a Colombia del Informe Especial 301 del Representante de Comercio de los Estados Unidos, la lista negra de países donde la protección de la propiedad intelectual no está garantizada de conformidad con las normas internacionales. tratados.
Las empresas ya están comenzando a apreciar el asentimiento de las autoridades hacia la economía naranja. Empresas como HBO, Jamcity, FoxTele Colombia y Massive llegaron a establecerse en Colombia en los últimos dos años. Aproximadamente 21,500 personas trabajan actualmente en alrededor de 10,000 compañías que forman parte del sector de producción creativa.
La economía naranja podría cambiar el curso de las inversiones en Colombia. Garantizaría el cumplimiento de los derechos de propiedad intelectual que protegen a los artistas e inventores, y que las empresas son libres de invertir en el país.
Tomado de Lorenzo Montanari, FORBES

